LIBROS. Antiguos mitos japoneses (1996), de Nelly Naumann

Nos encontramos ante un excelente libro para introducirse en los mitos japoneses, su origen y su función. Nelly Naumann, una de las japonólogas europeas más importantes de la segunda mitad del siglo XX, se ofrece como una excelente anfitriona para este recorrido por los mitos sistematizados sobre todo en las dos fuentes principales de la mitología japonesa, dos obras históricas del siglo VIII, el Kojiki o Crónica de los acontecimientos antiguos y el Nihongi o Nihon shoki (Anales del Japón). Su lectura es amena, muy documentada y exhaustiva, cargada de dioses y de hazañas, pero Naumann los anclará en la realidad histórica, primero en la que surgieron y, más adelante, en la que involuntariamente participaron a principios del siglo XX. Lástima que la edición española se realizara en su día con cierto descuido.

Edición utilizada:

- NAUMANN, N. (1999). Antiguos mitos japoneses. Barcelona: Herder

Traducida del alemán al castellano por Alan Kovacsis, el original es de 1996.

Valoración personal (sobre 5): Muy instructiva para los interesados en esta temática (4)

Nelly Naumann (Alemania, 1922-2000) ha sido una de las investigadoras europeas más importantes de la segunda mitad del siglo XX en el campo de la etnología y la cultura popular del Japón. Entre en 1941 y en 1946 se formó en japonologia, sinologia, etnología y filosofía en Viena, donde se doctoró. Vivió después en Shanghai hasta 1954, que volvió a Alemania para trabajar en la Bayrische Staatsbibliotek de Munich. En estos años hizo traducciones del japonés y publicó un extenso estudio sobre el dios japonés de la montaña que abrió una intensa discusión académica sobre el concepto de kami. Naumann se dedicó después a estudiar los mitos japoneses, estudios con los que en 1970 alcanzaría su definitiva calificación como profesora universitaria. Impartió clases desde 1966 en las universidades de Bochum, Munster y Friburg. En ésta última llegaría a encabezar el departamento de estudios japoneses hasta su jubilación el año 1985. Tres años después publicó la primera de las grandes recopilaciones de su trabajo investigador sobre la mitología y el shintoismo.

De cuando los dioses creaban el mundo… de los japoneses

En la primera parte de la obra, y después de presentar de una forma muy breve el concepto de “mito”, Naumann nos introduce en las fuentes principales de los mitos japoneses, dos obras históricas del siglo VIII, el Kojiki y el Nihongi. Hace una breve contextualización histórica de los dos textos, que vincula profundamente con las necesidades políticas de su tiempo; también aprovecha para hacer una breve aproximación a la historia de la investigación de los mitos.

La parte principal del libro es la secuencia de los textos originales del Kojiki y el Nihongi y las interpretaciones que hace la autora. Naumann divide la secuencia mítica en tres capítulos:

- “teogonia, cosmogonía, cosmología”, que cubre el periodo que va desde el inicio del mundo hasta la visita del dios Izanagi a su mujer Izanami en el inframundo y el nacimiento de sus tres hijos más ilustres, la diosa del Sol Amaterasu, el dios de la Luna Tsukuyomi y el dios de la tormenta Susa no Wo

- “el orden mítico del cosmos”, que cubre el periodo que va desde la toma de posesión de sus dominios por parte de los tres hijos mencionados hasta el nacimiento de Ohokuni-nushi no kami y su advenimiento como soberano del País Central de la Llanura de Juncos (el mundo, es decir, Japón)

- y “el mito político”, donde incluye el periodo que va de la subyugación del País Central hasta la fundación del reino Yamato por el primer emperador Jinmu. Finalmente, una última parte del libro explica las repercusiones que los mitos han tenido en los ritos del Japón, en la formación del shintoismo en tanto que sincretismo de estas creencias con otros -especialmente el budismo-, y en el mito estatal nacionalista moderno (a finales del siglo XIX y principios del XX).

Aportaciones fundamentales

A partir del trabajo esencial de recuperar la significación ancestral de los mitos a partir de las versiones que han llegado hasta nosotros, y situar éstas en su proceso histórico, los estudios de Nelly Naumann resumidos en este libro tienen al menos dos aportaciones fundamentales. En primer lugar, se deshace el dogma de la supuesta pureza de la nación japonesa. No es cierto que los mitos y las tradiciones del Japón provengan única y exclusivamente del propio país. En segundo lugar, al interpretar los mitos a través de los textos del siglo VIII demuestra su utilización política ya en aquellos tiempos.

Con respecto al primer punto, en cuanto a la primitiva conformación de los mitos Naumann advierte que “en los tiempos prehistóricos e históricos primitivos Japón no estuvo tan aislado como permite suponer su situación insular”, así lo prueban las aportaciones a la agricultura o los instrumentos metálicos que llegaron probablemente desde el sur de la China pasando por los reinos coreanos durante todo el primer milenio ane (periodo Jomón final) y que supusieron toda una revolución cultural.

También a partir del siglo III muchos coreanos emigraron al Japón junto con sus ideas. Incluso en algunos casos la influencia que se percibe en los mitos viene de mucho más lejos, como por ejemplo los rasgos de Susa no Wo como dios lunar (responsable del eterno movimiento circular que va de la muerte a la nueva vida, como las fases de la luna) de lo que afirma que “ni estas ideas ni el tipo de su representación simbólica surgieron en Japón: pueden remontarse en toda su complejidad, a través de la China prehistórica, en el Antiguo Oriente, con la correspondiente secuencia temporal”.

En cuanto al segundo punto, Naumann advierte que en el Kojiki y en el Nihongi “siempre aparece la intención política, perceptible de inicio a fin en el relato de la historia”. El contexto en que aparece el Kojiki explica como el emperador Temmu (r. 673-686), que a pesar de pertenecer al clan reinante había accedido al trono de Yamato como usurpador, vio claro que necesitaba de una legitimación para asegurarse el poder de la dinastía, y la encontró en las tradiciones propias de su tierra, que sólo tenía que preparar y ornar de forma adecuada.

En cuanto al Nihongi, ligeramente posterior, aparte de la necesidad de escribir una historia del país a la altura de la moderna historiografía china que era suficientemente conocida, responde también a la necesidad de las familias nobles que habían luchado contra el emperador en la guerra de sucesión de ver fijadas por escrito las tradiciones que justificaban sus propias pretensiones legales y privilegios. Por lo tanto, los mitos disponibles se adaptaron con el fin de dar justificación histórica a estas necesidades, y para establecer vínculos de los diferentes linajes y del emperador con la panoplia de dioses. En especial, la consideración divina del emperador -que incluye su mandato para reinar directamente otorgado por la diosa solar Amateratsu- proviene del siglo VIII y no es en absoluto una aberración moderna en la historia del shinto.

Con respecto al contenido del libro, algún apunte crítico. A pesar de no ser obviamente su objetivo, hubiera sido conveniente hacer una introducción un poco más profunda del concepto de mito y en general del pensamiento prefilosófico -apartado en lo que Naumann escasamente dedica dos páginas- teniendo en cuenta la intención de ser una obra al alcance de un público no necesariamente especialista. También, aunque se incluye un apéndice con la bibliografía, un glosario de términos japoneses y chinos, y un índice temático, se echa de menos un glosario con los principales dioses y una pequeña explicación que sirviera de recordatorio, muy útil para los que tenemos menos memoria a la hora de ir siguiendo todo el ciclo. El índice temático ayuda pero es insuficiente ante el alud de nombres que se nos vienen encima página tras página. Capítulo aparte merecen sin duda en la edición española el gran número de pequeños (y no tan pequeños) errores tipográficos que contiene el libro y que, asombrado y curioso al mismo tiempo, me entretuve en anotar a partir de la página 50, cuándo me di cuenta que el desfile seguía y seguía … En las siguientes 150 páginas encontré 24 más que desmerecen el libro.

Conclusión

Un libro recomendable para los interesados en la mitología, el pensamiento prefilosófico y sus derivaciones posteriores, especialmente interesante esto último en el caso de Japón en donde los mitos han dado pie a ideologías fuertemente nacionalistas que aún hoy en día se pueden rastrear.

Fuentes:

-         BLUMMEL, M. i KLAUS ANTONI (2001). “In Memoriam: Nelly Naumann. December 20, 1922-September 29, 2000”. Asian Folklore Studies, vol. 60, nº 1 pp. 135-146.

-         OBAYASHI, T. (1997). “Review: Die Mythen des alten Japan by Nelly Naumann”. Asian Folklore Studies, vol. 56, nº 2 pp. 414-415.

Enlace permanente: http://wp.me/pO2mg-bk

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