Descubrir el teatro Nô japonés

Próximas representaciones y conferencias en España

De cuando en cuando, algunas muestras del arte escénico chino o japonés suelen recalar por nuestros pagos, y ahora parece que le ha tocado el turno al teatro japonés ya que en poco tiempo se podrán ver algunas muestras y conocer más sobre él con auténticos profesionales. El teatro tiene su origen hace más de seis siglos y se caracteriza por su simplicidad de medios para explicar una historia.

En Salamanca, dentro de los actos de la IX Semana Cultural de Japón, el próximo 23 de marzo podrá verse un monólogo de teatro a cargo de Osami Takizawa. También se encuentra estos días en España Akira Yamaguchi, director del Yamaguchi Noh Costume Research Center, quien impartirá dos conferencias (Zaragoza, 22 de febrero, y Barcelona, 24 de febrero) sobre temas relacionados con el vestuario del teatro . Y entre marzo y abril, la Japan Foundation aprovecha la inauguración de su nueva sede en Madrid para dedicar un programa de actos al teatro nô, entre los cuales se incluye la representanción por parte de un grupo de actores de la escuela Kongo de un par de obras en Madrid, Barcelona y Lisboa. Uno de ellos, Yukiroshi Hirota, explicaba recientemente en el programa La hora de Asia, de RNE, algunos detalles de este tipo de representación.

El es, junto al kabuki y el bunraku, una de las formas autóctonas de representación más conocidas de Japón en la actualidad. Su precedente son cierto tipo de representaciones populares de magia, malabarismo, danza o imitaciones denominadas Sarugaku y ligadas a los cultos populares y los templos, y también otras de carácter festivo en los pueblos agrícolas llamadas Dengaku. En uno de los grupos artísticos surgidos en este entorno encontramos al fundador del teatro nô, Kan’ami (1333-1384), y a su continuador Zeami (1363-1443) –padre e hijo-, excelentes actores y guionistas que acabarían creando su estilo propio de representación, que curiosamente a partir de elementos mas bien populares logró crear un arte elegante y refinado del gusto del público aristocrático.

Se trata de una especie de función teatral musical con un máximo de cuatro personajes a los que acompañan los músicos y un narrador que explica tanto el argumento como la sicología de los personajes. Las obras de tratan dos clases de temas, la descripción del mundo real y las relaciones de éste con el mundo de ultratumba. En una representación de nô, habitualmente todos los participantes son hombres y generalmente sólo el personaje principal (shite) lleva máscara, aunque en algunas obras, también pueden llevarla los personajes acompañantes (tsure). Los personajes secundarios (waki), sus acompañantes (wakizure) y los personajes infantiles (kokata) no llevan máscaras. El vestuario utilizado así como las máscaras pueden ser muy vistosos o, por el contrario, de una elegante sencillez.

Antiguamente el programa de una sesión de nô era más largo que en la actualidad. Hoy en día el programa consta de dos o tres obras nô separadas por una o dos kyôgen. El kyôgen es un género inseparable del nô pero con su propia idiosincrasia. Se trata de un divertimento más popular y descriptivo, de lenguaje más coloquial y fácil de entender en comparación con las expresiones sofisticadas del .

En la actualidad perviven aproximadamente 240 textos de nô, casi un tercio creados por Kan’ami y Zeami. Se dividen en cinco grupos: waki nô o kami nô, obras de dioses en las que el protagonista primero es un ser humano y después un dios; shura-mono, obras de guerreros y generalmente son relatos de sufrimiento y pesar; kazura-mono, obras en las que se representan a jóvenes y hermosas mujeres; zatsu-nô, obras que no caen en ningún tipo de clasificación y abarcan diversos géneros y kiri-nô o kichiku-mono, obras en las que se representan seres sobrenaturales.

Aunque hay teatros cubiertos, como el Teatro Nacional de en Tokio o el Osaka Nôgaku Kaikan, la verdadera esencia del nô se aprecia cuando la representación tiene lugar a cielo abierto en los templos y a la luz de las antorchas. El escenario para estas obras está perfectamente definido, con unas determinadas medidas y estructura, unos elementos mínimos y un único pino por todo decorado en la pared del escenario trasero (recuerda, según la tradición, los pinos que existían tras el escenario del santuario de Kasuga -en Nara- en el que actuó Kan’ami).

La esencia de esta sencillez y del teatro nô en general es el concepto del yûgen, cultivado durante la etapa Chûsei (1192-1603) o Alta Edad Media de Japón. El teatro es una de las máximas expresiones del yûgen, concepto estético cultivado en esa época de formación de este tipo de teatro y que se basa en la belleza que se puede encontrar en la profundidad del silencio. Hay quien lo traduce como “la elegancia tranquila” que denota un espíritu sutil y profundo. En este concepto se funden a su vez diversos sentidos estéticos refinados como el mononoaware, el espíritu culminante en el Genji Monogatari y núcleo de la estética tradicional del Japón. El mononoaware es la habilidad de percibir aquellas emociones y sentimientos conmovedores que penetran en nuestro espíritu al tener contacto con realidades externas como la naturaleza, o con personas y cosas cuya percepción debe hacerse justo en su momento preciso. Hay quien también lo define como “empatía hacia las cosas” o también “una sensibilidad por lo efímero”.

Enlace permanente https://revistadeoriente.wordpress.com/2010/02/21/teatro-no-japones/

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