Acantilado Rojo, de John Woo

Se estrena estos días en España la película sino-norteamericana Acantilado rojo (Chi bi), de John Woo, que narra una de las batallas más famosas de la historia de China. La película ha sido bendecida por el gobierno chino, hasta el punto que la ha llegado a producir (presupuesto, 70 millones de euros) y ha prestado toda la ayuda posible (incluidos miles de soldados del ejército para las escenas de batallas) a su director, al que ha traído de vuelta a su país desde Hollywood.

La batalla del Acantilado Rojo, en el curso del río Yangze, en la provincia de Hubei, tuvo lugar en 208 dC. Enfrentó a los tres reinos que entonces había en territorio chino tras la desmembración del imperio regido por la dinastía Han (202 aC-220 dC). Los tres reinos dan nombre a ese período de la historia china: al norte, Cao Cao (155-220) unificará toda la zona de la plana aluvial del río Huanghe i creará el estado de Wei (220-265) con capital en Luoyang y  la clara voluntad de conquistar el resto de China; al suroeste, en la cuenca de Sichuan, se implantarán los Han, que acabarán creando la dinastía Shu Han (221-263) fundada por Liu Bei con capital en Chengdu; y por último, al sureste, en la cuenca del Yangze se instalará la dinastía Wu (222-280), fundada por Sun Quan con su capital en Jiankang.

Los Shu y los Wu se aliarían para hacer frente a los deseos de expansión y conquista de su vecino del norte, con Cao Cao al frente y el emperador títere Xian de la dinastía Han en la retaguardia. Le hicieron frente en la batalla del Acantilado Rojo. Esta batalla pasaría posteriormente a formar parte de la historia de la literatura china dentro de la obra Historia de los Tres Reinos (Sanguo yanyi), atribuida a Luo Guanzhong (1330-1400) y en la que tomaba partido por el reino de Shu. Por cierto que tanto Cao Cao como dos de sus hijos, Cao Pi y Cao Zhi, también serían importantes poetas.

La película, estrenada a mediados del 2008 en China coincidiendo con los Juegos Olímpicos, se dividió en dos partes para el mercado asiático, más acostumbrado a un gran número de personajes con nombres que en occidente pueden parecer similares o difíciles de recordar. En Estados Unidos se ha preparado una copia de duración más reducida.

La familia Cao

Cao Cao no era de familia aristocrática, era el primer ministro y jefe militar responsable de la supresión de las grandes rebeliones de final de la dinastía Han. Su poder proviene de la fuerza y no de la ayuda de notables ni de su propio origen. La batalla que narra la película detuvo su ímpetu conquistador y transformó el país en tres reinos. La familia Cao acabaría por usurpar el poder en su territorio al emperador Xian de Han. Uno de los hijos de Cao Cao, Cao Pi, fue el primer emperador de la nueva dinastía y se dedicó entonces a recuperar la producción agrícola devastada por la ruina de las infraestructuras tras años de guerras y por el descenso de la población. Al mismo tiempo consiguió mantener al menos en parte la estructura centralizada del estado previa al desastre de la dinastía Han. Para preservar el poder, además, organizó un ejército heterogéneo -en el que bárbaros de todo tipo se mezclaban con bandidos y vagabundos chinos- en familias de soldados profesionales que tenían la obligación de casarse entre ellas y en la que el oficio era también hereditario. Además realizó alianzas con grupos de bárbaros de más al norte (xiognu, wuhuan, di o qiang) a los que acabaría sinizando y ganando para su causa.

Los Tres Reinos finalizaron poco más de medio siglo después de la batalla del Acantilado Rojo, a manos de los sucesores de los Cao, una familia noble vinculada desde hacía generaciones a su estamento militar, la familia Sima. Los Sima habían realizado ya la conquista del reino de Shu Han en 263, en la recta final de la dinastía Wei. Dos años después se harán con la corona del estado de Wei rebautizando la dinastía como Jin. Catorce años más tarde, en 279, con un ejército de 200.000 hombres descendieron el curso del Yangze y conquistaron también el estado de Wu, el último de los Tres Reinos. En poco más de un siglo de guerra y violencia, sin embargo, la China de la época había perdido el 70 por ciento de su población, pasando de unos 56 millones a tan solo 16 millones de habitantes…

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