Kurosawa, año 100

Probablemente mis primeras películas de cine oriental fueron por un lado las de artes marciales venidas de Hong Kong y por otro una de las últimas obras que rodó Akira Kurosawa (1910-1998), Ran (1985), para muchos su obra maestra. Sólo por eso me resulta agradable recordar su figura en el año del centenario de su nacimiento. Paradójicamente, un año que parece que va a tener más brillo fuera de Japón…

Recientemente he visto la épica Los siete samuráis (1954) y La fortaleza escondida (1958), dos obras agradables de ver y de una dureza y violencia casi comprensibles. Entiéndaseme, sus personajes, pese a ser rudos hombres de armas, profesionales de la lucha y profundos conocedores de la muerte, destilan la cara amable del samurai, la del hombre de honor, en medio de mundos en conflicto en los que toman partido por la parte más desprotegida –que no menos exitosa-. Pero en fin, mi intención no es tanto hablar de cine en esta entrada como de las circunstancias de Kurosawa en occidente y de lo que significó para el resto del mundo como embajador del cine japonés.

En uno de los libros sobre historia del cine japonés más conocidos, Donald Richie escribe sobre Kurosawa lo siguiente:

“la falta de comodidad de Kurosawa con las ideas ajenas ha permitido a algunos críticos japoneses llamarle ‘el último director japonés’. Es comprensible, porque Kurosawa es suficientemente ‘occidental’ como para ser abiertamente individual. Completamente falto de interés hacia el planteamiento cinematográfico convencional, y fracasando cada vez que le obligaban a seguirlo, fue más allá de las convenciones del lenguaje cinematográfico aceptadas en Japón y, al hacerlo, las amplió. Quizá como consecuencia de ello sus películas fueron tan aceptadas en occidente.

Kurosawa fue el primer director japonés ‘descubierto’ en el exterior, y ese descubrimiento es la causa de que los críticos japoneses le encontraran ‘no japonés’. Fue muy conocido, sin embargo, que el director se ponía furioso ante esa crítica.” (RICHIE, p. 174)

Premios internacionales para el cine asiático

Su obra Rashomon fue premiada en 1951 con el Oscar a la mejora película de habla no inglesa, un premio todavía honorífico puesto que entonces era directo, sin candidaturas, (lo fue desde su instauración en 1947 hasta 1956). Además también se alzó con el Leon de Oro del Festival de cine de Venecia. Kurosawa abría el camino del cine japonés a los reconocimientos internacionales y, de ahí, a la visibilidad en occidente. Le seguiría unos años más tarde el cine chino y, por inercia, el cine asiático.

Dos Oscars más cayeron en aquella década de los años cincuenta, los de La puerta del infierno (Jigoku mon) de Teinosuke Kinugasa, y la primera entrega de la trilogía Samurai (Miyamoto Musashi) de Hiroshi Inagaki. La primera, además, ganaría también el Gran Premio de Cannes y el reconocimiento de mejor película extranjera New York Film Critics. El segundo se alzaría también con el Leon de Oro del festival de Venecia en 1958 con El hombre del carrito (Muhomatsu no issho). Aquel mismo año, Tadashi Imai se llevaba el Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín a la mejor dirección por su The story of pure love (Jun’ai monogatari, 1957). Poco después, el actor japonés Toshiro Mifune conseguía la Copa Volpi del Festival de Venecia al mejor actor por su papel en Yojimbo (1961) de Kurosawa, premio que repetiría en 1965 con otra película del maestro japonés, Barbarroja (Akahige).

El propio Kurosawa ganaría el Leon de Plata del Festival de Venecia por Los siete samuráis (Shichinin no samurai, 1954), el Oso de Plata a la mejor dirección del Festival de Cine de Berlín, en 1959 por La fortaleza escondida (Kakushi-toride no san-akunin) y ya más tarde, en 1975, recibiría un nuevo Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Derzu Uzala, curiosamente rodada en la Unión Soviética y considerada de esa nacionalidad. En 1980 conquistó la Palma de Oro del Festival de Cannes con Kagemusha. Un Oscar honorífico a toda su carrera redondea su palmarés en 1990.

FILMOGRAFÍA

EL DIRECTOR

ACTOS DEL CENTENARIO KUROSAWA EN ESPAÑA (PDF)

Fuente citada: RICHIE, D. (2005). Cien años de cine japonés. Madrid: Ediciones Jaguar (2ª edición)

Enlace permanente: https://revistadeoriente.wordpress.com/2010/03/30/kurosawa-ano-100

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