Llamarse Peng y venir a Europa

La televisión autonómica catalana dedica parte de su programación de noviembre, en uno de sus canales, a mostrar la realidad de China. En la programación del Canal 33 (programación mensual especial bajo la denominación D’aquí d’allà), tienen este mes un peso importante los programas relacionados con ese país, e incluyen documentales y películas. Una de las producciones que se han presentado es un documental, Me llamo Peng, realizado por alumnos del Master en teoría y práctica del documental creativo, de la Universitat Autònoma de Barcelona, y coproducido por TV3. La obra nos muestra retazos de la vida de Peng Ruan, un joven emigrante chino que llega a Europa en 2002 y decide grabarse a sí mismo en video en su nuevo periplo. Más allá de la calidad del producto audiovisual, me ha interesado la vida de Peng: la realidad de la emigración china, la cotidianeidad y la dificultad de los inicios de alguien que se encuentra a miles de kilómetros de su tierra natal. Sería interesante que al hablar de inmigración, muchos pensaran en qué tipo de vida tiene aquí la gente como Peng.

En una entrada anterior hablé del carácter emprendedor de la emigración china y de su disposición a crear sus propias empresas, pero por supuesto, no todos los emigrantes chinos acaban siendo empresarios, y en todo caso, casi todos en sus inicios tienen una vida parecida a la de Peng Ruan, de quien asistimos a sus primeros años en Francia y España (Catalunya).

El documental, dirigido por la venezolana Jahel Guerra y la malagueña Victoria Molina, muestra cómo es la realidad cotidiana de parte de los emigrantes chinos en Europa (probablemente al menos en parte similar a la de los inmigrantes de otras nacionalidades). Durante todo el documental, montado en base al material de video de calidad doméstica autograbado por el propio Peng (más de 60 horas) entre 2003 y 2008, a este joven oriundo de la provincia de Shandong  se le ve trabajando en restaurantes como cocinero o camarero, en el sector de la construcción, en granjas de animales… y también vivir en pequeñas habitaciones, siempre provisionales y equipadas con lo mínimo.

La dureza de algunos trabajos y también su poca experiencia en algunos se muestra a través de les pequeñas lesiones que padece Peng durante estos años. Así por ejemplo, en un momento dado el protagonista nos enseña ante la cámara una ampolla de considerables dimensiones en el centro de su mano, y cómo la vacía de líquido utilizando unas tijeras.

Carácter optimista

Peng se muestra en sus grabaciones como un joven optimista decidido a no dejarse arrastrar por los reveses de una vida lejos del origen. Sin embargo, también se aprecia el paso del tiempo y cómo las dificultades le hacen reflexionar sobre su situación. En un determinado momento, recuerda lo que algunos compatriotas le habían dicho en sus primeros meses en Europa:

“En Francia me decían que el primer año fuera de China siempre hablas a los demás con optimismo, que el segundo año sólo hablas contigo mismo, y que el tercer año te quedas sin palabras. Que tal vez el siguiente año ya no hable más”

No se corta en mostrar actividades más personales ni sus escenarios cotidianos, ya sean sus espacios privados o los de sus empresas. Esto permite comprobar que su vida parece transcurrir entre trabajos no demasiado estables, viviendas siempre provisionales y ratos de ocio que casi nunca implican gasto. No aparece nunca en compañía de amigos (sólo a veces aparece en pantalla algún compañero en el trabajo), y aunque puede deberse al material seleccionado y al montaje del documental, lo cierto es que con la movilidad a la que Peng se ve sometido por motivos laborales parece difícil que pudiera hacer amistades profundas.

Aunque parece vivir con pocos recursos pero sin excesivas angustias, sí que se ve obligado a vigilar mucho sus gastos. El día en que es despedido de uno de sus trabajos más o menos circunstanciales Peng lamenta su mala suerte: se acaba de comprar en las rebajas unos zapatos de piel que le han costado 20 euros que tal vez a partir de entonces le van a hacer más falta.

En definitiva, el documental tiene la virtud de poner ante nuestros ojos lo que podemos sospechar pero casi nunca vemos de la dura vida de un emigrado, y mientras pasan los títulos de créditos induce a plantearnos qué ha sido después de Peng Ruan…

Enlace al blog Me llamo Peng realizado por los autores del documental

Enlace al documental en la página de TV3

Para los que quieran saber más, un texto del especialista Joaquín Beltrán sobre la immigración china en Catalunya (en pdf).

Enlace permanente a esta entrada: http://wp.me/pO2mg-aK

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