LIBROS. Canto del oeste coreano (1976-1985), de Yi Chongjun

La prosa coreana moderna corre paralela al convulso siglo XX que vivió aquel país: la subyugación bajo el dominio japonés (a partir de 1905), la liberación (1945) y la partición del país (1946), la Guerra de Corea (1950-1953), las sucesivas dictaduras (1961-1987), la conversión en un país industrializado (a partir de la década de los setenta) y, finalmente, la democratización han dejado su huella en una literatura todavía muy poco conocida en occidente. El libro de relatos de Yi Chongjun, Canto del oeste coreano, que incluye piezas cortas escritas entre 1976 y 1985, es un ejemplo conmovedor de una prosa poética llena de sensibilidad que sabe trasladarnos los radicales cambios que se operan en una sociedad cuando se transforma de agraria en industrial, algo por otra parte que en España también vivimos a partir de los años sesenta.

Edición utilizada:

– CHONGJUN, Y. (2004). Canto del oeste coreano. Madrid: Trotta (col. Pliegos de oriente)

Traducción del coreano de Hye-Sun Ko y Francisco Carranza Romero revisada por Julio Sierra. Los cuentos originales fueron escritos entre 1976 y 1985.

Valoración personal (sobre 5): Realmente interesante (4)

Nacido en Corea del Sur en 1939, Yi (o Lee) Chongjun era licenciado en filología alemana por la Universidad de Seúl y dirigió varias reconocidas revistas entre 1966 y 1972. Su actividad creadora como novelista se inició en 1965. De entre su larga trayectoria destacan Gente sureña, que contiene el famoso relato Canto del oeste, y las novelas El profeta, Ropa blanca, Pared de rumores y Paraíso cercado. Yi Chongjun ocupa un lugar destacado en la moderna narrativa coreana, y ya desde 1967 su obra ha sido galardonada con prestigiosos premios literarios, como el Premio Dongin, el Gran Premio Literario Joongang, el Premio Daesan o el Premio Siglo XXI. Murió de un cáncer pulmonar en 2008.

Canto del oeste coreano incluye en sus 130 páginas seis cuentos escritos entre 1976 y 1985, son cuentos interconectados en mayor o menor medida, a través de la trama y/o de los personajes. Abordan la experiencia de un pueblo agrario que percibe como el país se está transformando, se torna industrioso y engulle a los más jóvenes, atrayéndolos hacia las grandes ciudades. Las tradiciones aún no se han perdido, pero se avistan tiempos de separación y de abandono. Aún se cantan las canciones tradicionales, todavía la gente es capaz de reunirse en la taberna para escuchar una voz melodiosa, pero en los pueblos las familias se separan, los más jóvenes emigran a la ciudad y, como absorbidos por la necesidad de las pujantes empresas, difícilmente tienen la ocasión de volver, ni siquiera para ser enterrados en la tierra que les vio nacer.

Las seis historias tienen un nivel y una calidad sorprendentes, pero tal vez deban destacarse la primera y la tercera, Canto del oeste y El peregrino de Sonhakdong, que se centran en la historia de un hombre que busca a su hermana, una mujer cegada de niña por su padre, un juglar que sigue la creencia popular de que así todas las facultades de su hija se concentrarán en la voz y el oído. Ciertamente la niña acabará desarrollando de forma excelente sus buenas dotes para cantar como juglar por los pueblos, pero el padre se ganará el rechazo frontal no de la hija, sino del hermano de ésta. Ricardo Sumalavia escribe acertadamente al respecto:

“En esta búsqueda, el canto representa el sentimiento de un pueblo que ha perdido sus raíces. El mundo anhelado, por tanto, ya no está en lo que se pueda ver, que finalmente es irreconocible, sino en la melodía de la naturaleza y en las tristes y milenarias historias referidas en los cantos (que en Corea se conocen como pansoris)”

La prosa de Yi Chongjun en estos seis cuentos roza el lirismo y se acerca a la prosa poética en muchos momentos de estas historias, pese a que está considerado un “escritor conceptual” (supongo que es una catalogación que se ajusta mejor a sus novelas).

Técnica literaria

El narrador omnisciente nos narra su historia recuperando los hechos pasados a través de dos vías principales: con fragmentos de conversaciones en estilo directo o indirecto, y mediante la explicación de historias personales que explican sus protagonistas. En ocasiones asistimos como un testigo más, de la mano del narrador, a conversaciones de sobremesa o de taberna, que nos son explicadas para aportar partes esenciales de la trama. En otras son los propios personajes los que toman la palabra, a indicación del narrador, para explicarnos en tercera persona hechos de los que han sido testigos privilegiados y, a veces, incluso protagonistas.

Otro recurso interesante utilizado por el autor es la elipsis de los personajes que emigran a la ciudad. En ocasiones, después de su marcha no vuelven a aparecer en escena más allá de ser recordados por los que quedan en el pueblo. A veces aparecen sólo de forma intermitente y siempre dificultosa. En el caso más extremo, alguno de esos personajes simplemente se sabe que ya no está, y durante todo el cuento no aparece más que en el recuerdo o en la certeza final de su muerte lejos del escenario de la narración.

Las descripciones son vívidas, intensas, sugerentes… Los personajes se nos muestran enigmáticos, incluso misteriosos en los inicios mientras no se desarrolla mínimamente la trama. Son gentes del campo de vidas duras reguladas por el tempo lento que marcan las estaciones y los años, el mismo tempo que luego las historias explicadas en las sobremesas son capaces de concentrar en unos pocos minutos por los que transcurren décadas e incluso vidas. A lo largo de las páginas contemplamos sus duras condiciones de vida en el medio rural. No sucede lo mismo con las que viven sus familiares emigrados en la ciudad ya que la ciudad permanece en una elípsis constante. Aunque el cambio y las condiciones de la vida urbana será uno de los temas de la literatura coreana de los setenta, Yi Chongjun parece darlo por sobreentendido en el lector en estas seis historias, o tal vez prefiere centrarse en las consecuencias de ese proceso en el campo.

Conclusión

Estamos ante un breve pero sorprendente volumen de cuentos de una literatura, la coreana, de la que no se suele disponer de muchas oportunidades para conocer. El lirismo de su prosa, la sencillez de las historias y el mundo que nos narra tal vez se nos puedan antojar tan alejados de nuestras ajetreadas vidas como lo está Corea de Europa o América, pero no hay que olvidar que, en muchos casos, aquel duro mundo rural no nos queda tan lejos: aun lo vivieron nuestros abuelos y, quizás incluso nuestros padres.

FUENTES:

– SUMALAVIA, R. (s.d.). [Sin título. Reseña de Canto del oeste coreano]. En línea (http://www.literaturas.com/v010/sec0504/libros/resena-01.htm), consultado en marzo de 2011.

– UN-KYUNG, K. (2005). “La literatura coreana del segles XIX i XX”. En: PRADO, C. (ed.) (2005). Literatures de l’Àsia oriental: segles XIX i XX. Barcelona: FUOC, módulo 4

Enlace permanente: http://wp.me/pO2mg-ge

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s