Murakami y yo

A Haruki Murakami le han concedido un premio en Catalunya y creo que ha llegado el momento de hablar de él. Estoy convencido que Murakami y yo somos muy parecidos. Lo sé desde que le oí explicar cosas como lo que sentía respecto a su afición por correr, por entrenar larga distancia y por disputar carreras de fondo. No he necesitado leer el libro que publicó hace poco en España sobre ello, como corredor y hombre de letras ya sé lo que debe explicar. Además, después de leer bastantes de sus novelas intuyo que nuestra percepción de la vida, desde la soledad del corredor/escritor de fondo que vive acompañado de su mundo, conectaría de inmediato. Permítanme, deseo hablar de Murakami, me cae bien y escribe cosas que aún me sorprenden. Con su permiso…

Es obvio que este Premi Internacional Catalunya supera en oportunismo la ya de por sí elevada media de la práctica política. En este caso es como firmar un cheque de ayuda al pueblo japonés a cambio de que alguien importante de allí venga a hacerse la foto para recogerlo. Pero da igual, al menos premiemos la cultura, que algo queda.

Hablemos de lo que interesa. Murakami tiene dos tipos de novelas. Uno más clásico, novelas basadas habitualmente en historias de amor fracasadas, como Tokio blues/Norwegian Wood. El otro tipo es mucho más alocado, con tramas siempre al filo de lo posible, siempre rozando la credulidad, explotando al máximo la posibilidad del lector de entrar o no en el juego literario que propone el autor. Es el caso de novelas como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla o la reciente 1Q84, por citar algunas. Hay muchas personas que no logran traspasar esa línea, no dan suficiente crédito a Murakami y no pueden gozar de sus obras porque simplemente no sueltan un poco las riendas de la razón.

Los que decidimos seguir adelante sin poner objeciones a sus propuestas, somos capaces de admitir que Shakespeare tenía parte de razón y hay más cosas en el mundo de lo que puede imaginar nuestra mente (aunque no muchas más). Somos capaces de caminar por ese filo que propone Murakami en este segundo tipo de novelas, una línea difícil de precisar que marca la división entre lo real y tangible y aquello que se escapa a nuestra razón. Si quieren un ejemplo, en Kafka en la orilla: el extraño adulto capaz de comunicarse con los gatos por los efectos años antes de algún tipo de bombardeo americano en unos niños del Japón en guerra.

Y ese es otro de los puntos destacables de Murakami y que es común a los dos tipos de sus novelas que comentaba: unos protagonistas muy determinados y casi siempre similares. Ella, muy joven y solitaria, normalmente bella, capaz de atraer la simpatía del lector e incluso a veces hasta alegre, pero también con tendencia a la melancolía y, a veces, a la depresión. Él, también independiente y más bien solitario, con pocas ataduras sociales, también joven pero no tanto como ella, también atractivo en su justa medida, con tendencia a la reflexión y al análisis, y comprometido hasta el final. Estos personajes los ha repetido novela tras novela, pero los borda.

Y luego están las tramas. En la mayoría de las novelas suyas que he leído son dos líneas argumentales que al principio y durante una parte de la obra se producen de forma paralela e independiente, pero que en algún punto acaban confluyendo, en general de forma sorprendente o inesperada. Buena parte de su éxito creo que radica en la forma en que hace confluir esas historias. Kakfa en la orilla creo que ha sido, en este sentido, su punto culminante. Cuando acabé de leerla recuerdo que me pregunté ¿qué va a hacer ahora? Será muy difícil de superar.

Un autógrafo

Sinceramente, Murakami y Roberto Bolaño animaron hace unos años la languidez de mis lecturas de entonces, y se lo agradeceré siempre. Lo confieso, no soy persona que ande detrás de las figuras de la sociedad pidiendo autógrafos, pero por escuchar al escritor japonés hice dos horas largas de cola hace un par de años y otra media hora para que me firmara un libro. Tampoco colecciono autógrafos, y aunque tengo alguno (me viene a la mente el de la escritora Carmen Kurtz que me lo estampó en su novela Candidas palomas en 1977, siendo yo un chiquillo de 13 años que había ido de visita a hacer un trabajo a su casa) les aseguro que no soy mitómano.

Dicen que le han dado el Premio Internacional Catalunya por tender puentes entre Oriente y Occidente. No digo que no hagan falta, pero siempre he pensado, o más bien intuido, que Murakami es más oriental de lo que sus críticos acérrimos nos hacen pensar. En su país se le ha criticado precisamente su excesiva occidentalización, y el desapego por lo japonés en su obra. Creo que algún día alguien más capacitado que yo escribirá algo sesudo desmintiéndolo.

EDITADO EL 20/1172012

Pues sí, alguién ha escrito un libro reivindicando la ‘japoneidad’ de la literatura de Murakami, ni más ni menos que Carlos Rubio, un especialista en literatura asiática, toda una garantía: «El Japón de Murakami» (Aguilar) . En total, 560 páginas para demostrar esta tesis, chapeau. También hay un artículo sobre el libro en ABC

ENLACES

Página web de Haruki Murakami, en inglés

Página de Felowsisters, de donde procede el retrato de Murakami que ilustra esta entrada

Enlace permanente: http://wp.me/pO2mg-kU

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2 pensamientos en “Murakami y yo

  1. hola,
    mi nombre es ana y he leido por pura casualidad lo que has escrito de murakami. simplemente decirte que estoy muy de acuerdo con lo que comentas, a mi murakami me atrapo desde el primer momento, con la lectura de kafka en la orilla. no puedo decir si su forma de escribir es mejor o peor, dadas las criticas me inclino porque debe ser la primera, pero para mi lurakami significa un mundo en si; cada vez que leo un libro suyo me siento de una manera muy especial, siempre la misma; es dificil de explicar, una sensacion, pero consigo conectarme de algun modo conmigo misma y ese misticismo que envuelve sus historias me absorben y agitan, dejandome con ese regustillo murakami durante unos cuantos dias tras su lectura. tuve la suerte de cenar con el en una ocasion, si si; como lo oyes, a su vera, comentando sus libros con el y con su mujer… para mi fue una experiencia inolvidable, de vez en cuando la recuerdo y me parece que no pudo ser real; fue creo q si no la unica de las unicas veces que vino a espanha, puede q coincida con la vez que te firmo el libro porque al dia siguiente se iba a bclna esto ocurrio en santiago de compostela, yo participe como jurado estudiantil e hice la presentacion del autor en la gala. son experiencias q se quedan grabadas, conocer a quien puede remover tu mundo, impresionante… por lo demas, un tipo muy normal y correcto en el trato, muy japones. recuerdo q le pregunte por su siguiente libro, y dijo q estaba empezando a escribir uno q llamaria 1Q84, porq se basaba en la gran novela de orwell… me encanto como no. sin embargo mi favorito, por el momento en el q lo lei y lo que me hizo sentir es y sera el pajaro q da cuerda al mundo….
    encantada de haberte conocido, perdona la forma de escribir pero estoy en un teclqdo extranjero y me cuesta lo suyo. animo con el blog, te seguire.

    ana

    • Hola Ana, gracias por un testimonio tan interesante. Recuerdo ese concurso del que hablas porque lei en la prensa sobre el acto, y también recuerdo que pensé algo así como “está muy bien, gestiona su vida pública de forma realmente acertada, unas entrevistas por aquí, una charla por allá y, sobre todo, un acto con chavales”. Te felicito, yo tengo mi autógrafo y el recuerdo de la charla pública aquí, pero tú tienes algo mucho más personal, sin duda.
      Durante mucho tiempo yo también he tenido -y aún tengo- esa sensación agradable de la que me hablas al leer a Murakami, creo entender lo que me comentas. Pienso también que su literatura admite muchos planos de lectura y de análisis, aunque me temo que pasará un tiempo hasta que se estudie a fondo.
      “Crónica del pájaro…” me pareció una novela muy interesante, a mí me impresionaron mucho algunos pasajes, como los de la guerra, o los que suceden en el pozo. Para mí, “Kafka en la orilla” es, sin embargo, una novela mucho más redonda, más conseguida, la explotación al límite de su modelo de hacer estas novelas con tramas paralelas. La escena inicial de los niños que caen en coma me parece sencillamente magistral.
      Gracias de nuevo por tu testimonio y recibe un cordial saludo

      Enric Gil

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