Supervivientes de Hiroshima y Nagasaki visitan Barcelona para reivindicar un mundo libre de armas nucleares

Un grupo de diez supervivientes de los bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki en 1945 han visitado hoy Barcelona. Han llegado a bordo del barco Peace Boat para divulgar su testimonio con un mensaje de paz y en contra de las armas nucleares. A la sombra de una nueva tragedia relacionada con la energía nuclear en su país, estas personas más que septuagenarias han advertido del horror que vivieron, un horror que ha impregnado hasta nuestros días parte de la cultura japonesa. Veamos cómo.

El Peace Boat realiza recorridos periódicos con voluntarios, personas que quieren seguir el viaje pagándolo de su bolsillo y, en este caso, diez hibakushas, supervivientes del bombardeo. En estos viajes recorren diversas ciudades y puertos del planeta para divulgar su testimonio y “promover la paz y el intercambio cultural”. Todos los supervivientes recorren el mundo desde 2008 a bordo del Peace Boat en un “viaje global por un mundo libre de armas nucleares”. El barco regresará a Japón en el mes de mayo.

Hoy estas personas han estado en el Parlament de Catalunya, y han explicado que “lo peor son los efectos posteriores a la radiación” y han apuntado que desde el accidente en la central nuclear de Fukushima, los japoneses “tienen la necesidad de reflexionar sobre estos hechos”. Por la tarde, han participado en un acto en la Escuela PIA Balmes de Barcelona, donde han dado una conferencia ante alumnos y profesores.

Cómo la bomba moldeó la cultura japonesa

La traumática experiencia nuclear japonesa en la Segunda Guerra Mundial marcó el espíritu del país y generó reacciones culturales múltiples y variadas. Un ejemplo lo encontramos en la denominada ‘literatura de las bombas atómicas’ (genbaku bungaku) formada fundamentalmente por obras escritas por los supervivientes de la catástrofe. En 2011 la editorial Impedimenta ha editado, por ejemplo, una de las obras englobadas en esta corriente, la trilogía sobre Hiroshima de Tamiki Hara, compuesta por tres historias breves, Preludio a la aniquilación (1947); Flores de verano (1947), que da título a la edición española, y De las ruinas (1949). Es una obra de inusual crudeza. Otro autor muy destacado de esta corriente es Ota Yoko, con Ciudad de Cadáveres, Medio humano o Harapos humanos. La literatura del holocausto nuclear también está presente en la poesía, con obras como Poemas de la bomba atómica (1951), de Tôge Sankichi , y Huevos negros (1946) de Kurihara Sadako.

Hay otros títulos también asociados a esta literatura de la bomba pero fruto de la reflexión posterior de sus autores, que no fueron testigos directos de la tragedia. Se trata por ejemplo de Apuntes de Hiroshima (1965), del Nóbel Oe Kenzaburo; Lluvia negra (1966), de Ibue Masuji y publicada aquí por Libros del Asteroide, y Hiroshima (1981), de Oda Makoto.

Uno de los relatos más estremecedores que he leído nunca está relacionado con lo sucedido en Hiroshima, aunque no está escrito por un japonés sino por un americano de origen chino, John Hersey, que fue corresponsal de guerra para la revista Time. Su libro Hiroshima es de los que no se olvidan. Hersey narró en 1946 para The New Yorker la historia de seis supervivientes de la bomba… y cuarenta años más tarde regresó para ver qué había sido de ellos y escribir un capítulo final. El resultado es un texto de referencia para el periodismo, la investigación y el buen reporterismo. Es revivir el horror cómodamente sentado en la butaca de casa pero con la piel de gallina. Aquí lo editó en 2002 la editorial Turner.

Robots, cine, arte y danza

La resolución atómica de la guerra produjo en los japoneses una necesidad de recuperar un país del estado de destrucción generalizado, y de hacerlo por la vía pacífica. Pusieron su esperanza en la tecnología. Los robots serían considerados desde entonces una herramienta, y los manga (cómics japoneses) se poblaron de ellos. El más famoso creador de mangas de la posguerra, Osamu Tezuka, padre a partir de 1951 del mítico Tetsuwan Atom (Astro Boy en Estados Unidos), explicaba que sus editores le pidieron que reforzara en sus historias un futuro de paz en donde la ciencia y la tecnología fueran avanzadas y la energía nuclear fuera utilizada con objetivos pacíficos, en línea con las directrices del ocupante norteamericano de aquellos años. Esta idea de robot triunfó por encima de otras y con el tiempo fue exportada al resto del mundo con tanto éxito que hoy, en el imaginario colectivo, si preguntamos por la idea de un robot nadie nos hablará de los ingenios de las fábricas automovilísticas, sino que nos describirán uno de esos robots con apariencia humana…

También el cine japonés ha dedicado su parte de trabajo a las consecuencias de aquellas dos bombas nucleares. Por ejemplo, Shohei Imamura adaptó en 1989 la novela de Ibue Masuji, Lluvia negra (1966), en una película estrenada con el mismo título que la obra literaria. No he leído la novela, pero la película de Imamura me pareció una excelente visión de las consecuencias que tuvo la radiación en las vidas de los supervivientes.

En el mundo del arte el grupo Gutai es un movimiento que nace en la década de los cincuenta en Japón como reacción artística a los desastres y la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. Uno de sus representantes, Takesada Matsutani (Osaka, 1937), estuvo el verano pasado exponiendo su obra en Colera (Girona), como expliqué aquí.

Por último, me viene a la memoria el extraordinario ejemplo de la danza butoh, “inspirada en las imágenes de algunos sobrevivientes del holocausto nuclear, que caminaban desorientados, con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas, imágenes que produjeron una reacción de asco y repulsión entre los japoneses”, tal y como explican en la Enciclopedia de las Artes Escénicas de Japón. Como contraste nació el butoh, “la danza hacia la oscuridad”.

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EDITADO EL 28-8-2013: El Peace Boat ha regresado de nuevo este año por nuestras costas. Aquí hay un enlace a la noticia publicada en El Faro de Vigo

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4 pensamientos en “Supervivientes de Hiroshima y Nagasaki visitan Barcelona para reivindicar un mundo libre de armas nucleares

  1. Hay otro libro bastante bueno, no está escrito por un japones, pero el autor conoció al único superviviente doble “oficial” (hubieron más), y en su libro pone los testimonios de mucha gente que estuvo ahí. Es bastante bueno y es un libro que hay que leer con calma por que no es fácil de digerir. Se llama “El ultimo tren de Hiroshima” y es de Charles Pellegrino.
    Ademas hay un autor de manga, que falleció en 2012, que publicó varias obras que se basaban en su propia experiencia como hibakusha. La más conocida es Barefoot Gen, también la puedes encontrar como Hadashi no Gen. Hicieron una adaptación animada de dos partes, por si no encuentras el manga.

  2. Muy buen artículo! Gracias a esta información podré mejorar mi Treball de Recerca leyendo las obras de los autores nombrados aquí… Gracias!😀

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