Quien manda, define (sobre la denigrante definición que la RAE da de la palabra ‘manga’)

La Real Academia Española de la lengua (RAE) va a introducir en la vigesimotercera edición de su diccionario oficial de la lengua española el término ‘manga’ con el que ya hace tiempo que aquí, como en Japón, nos referimos a la compleja realidad del cómic japonés que tan popular se ha vuelto en Occidente. Esa es la parte buena de la noticia. La mala es la definición que le ha dado, cuyo contenido ha merecido ya, por ejemplo,un comunicado de denuncia desde Ficomic de Carles Santamaría, director de sus dos principales salones especializados en cómic de España, el Salón del Manga y el Salón Internacional del Cómic de Barcelona.

La nueva edición del Diccionario de la Lengua Española incluirá una tercera acepción del término ‘manga’ con la siguiente definición: “Género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos”. Carles Santamaría denuncia que “es errónea en el concepto y denigrante en la caracterización. El manga es el nombre que recibe el cómic en Japón y cómo en el resto de países tiene una gran diversidad de géneros”. Además añade para redondear su argumentación el siguiente párrafo con acusaciones contundentes:

Reducir el manga a temática erótica, violenta y fantástica es dar una visión manipuladora y distorsionadora que muestra desconocimiento o mala intención en la redacción. Resulta vergonzoso que defina al manga como de “dibujos sencillos”, ya que si algo caracteriza al cómic japonés es la gran diversidad de estilos gráficos de una gran calidad y originalidad. Uno de los aspectos más bochornosos de dicha definición es que además parece resultar de una mala traducción de un texto sobre el manga que se encuentra en el Oxford Dictionaries Online

En efecto, la definición del diccionario de la RAE parece sacada o, cuando menos, inspirada en la que da ese diccionario en línea inglés, que es la siguiente: “a Japanese genre of cartoons and comic books, having a science-fiction or fantasy theme and sometimes including violent or sexually explicit material” (“género japonés de viñetas y cómics, que tiene como tema la ciencia ficción o la fantasía y a veces incluye material violento o sexualmente explícito”, la traducción es mía).

Estoy de acuerdo con Carles Santamaría, la definición es reduccionista y poco acertada. Es cierto que en Japón, el manga tiene varios subgeneros de gran importancia relacionados con argumentos eróticos o abiertamente pornográficos (hentai, seinen manga, yaoi, ero-gekiga, etcétera) y que los argumentos de muchas de sus obras tienen también temáticas fantásticas y/o violentas, pero reducirlo todo a eso creo que es muy limitado. Por otra parte, como ya ha argumentado Carlos Santamaría, lo del dibujo sencillo es igual de insostenible aplicado al manga como lo sería aplicado al cómic occidental.

Una definición correcta

¿Qué definición sería más correcta? No será difícil encontrarla, visto el nivel de la propuesta por la RAE, pero me apunto a la sugerencia del director del Salón del Manga de Barcelona (el que hasta hace un año se hacía en l’Hospitalet, el más importante de España y uno de los más destacados de Europa). Él propone que la RAE sea asesorada por una comisión de expertos en manga, que él sugiere que puede ser sin coste alguno. Pero para ilustrar al lector de este blog, ofrezco aquí más que definiciones un par de textos en los que basar una más acertada. El  primero pertenece a El Gran libro de los Manga, de Alfons Moliné (2002, Glénat, colección Viñetas nº 4). Dice así:

Literalmente ‘imágenes a pesar de sí mismas’. Acuñado en el siglo XIX por el pintor Katsushika Hokusai, este término, empleado inicialmente para designar todo tipo de caricaturas o humorismo gráfico, se ha extendido para convertirse en Japón en sinónimo de cómic o historieta gráfica (pág. 270)

Por supuesto debería adaptarse, pero a partir de la palabra ‘término’ podría ser una fuente válida de definición. Un segundo texto más académico proviene de uno de los libros que usé en la Universitat Oberta de Catalunya, el dedicado a la Sociedad y cultura en Asia oriental (UOC, 2007). Tampoco es exactamente una definición al estilo de un diccionario, pero puede darnos ideas. Previamente, el texto ya ha caracterizado el manga como un verdadero fenómeno de masas en Japón y como la industria del cómic en aquel país. La otra parte que nos interesa dice así:

El manga explica una historia organizando ilustraciones en el marco de unas viñetas, tratando de hacer comprensible el hilo de la narración y de facilitar la lectura. (…) La industria actual ofrece publicaciones pensadas para una amplia gama de públicos (…) y ofrece una gran variedad de contenidos con revistas que contienen hasta veinte secciones divididas por géneros: deportes, artes marciales, historias románticas o violentas y ciencia ficción. Un fenómeno singular en Japón es la historieta erótica, cuya dimensión industrial y diversidad estilística no tiene equivalente en otros países. (módulo La Cultura, pp.19 y 20, la traducción del catalán es mía)

Más allá de adaptarlos a una definición con estilo de diccionario, estos textos nos permiten comprobar cómo desbordan fácilmente la frágil definición que la RAE quiere dar al término manga. Tampoco iría mal hablar de alguno de los artistas más reconocidos del género, como Tezuka Osamu (1926-1989).

Orientalismo

Por debajo del asunto de una definición, subyace una situación que se puede situar entre desencuentro y el conflicto cultural, tal como sugiere Carles Santamaría en su comunicado (“El manga es una de las manifestaciones más dinámicas e interesantes de la cultura japonesa contemporánea y tal definición de la RAE es un auténtico insulto para la misma”).

Creo que sin duda nos encontramos ante otro ejemplo claro de lo que Edward Said calificó ya hace muchos años de ‘orientalismo’, visión sesgada e interesada desde occidente de todo lo oriental cuyo objetivo es mantener y alimentar la superioridad de los puntos de vista de quienes la producen (aquí ya expliqué algo de esto). Tal vez crean que estoy exagerando, pero esto es sólo una escaramuza más. En la batalla de las industrias culturales hay dinero en juego, pero sobre todo influencia y poder. Lean a Saïd y sabrán de qué hablo… (Orientalismo, el original es de 1997, en castellano hay numerosas ediciones desde entonces).

 

EDITADO NOVIEMBRE DE 2013

Vuelvo a consultar el Diccionario de la lengua que la RAE mantiene en línea. Parece que han repensado su futura definición en la próxima edición del diccionario. En este momento la tercera acepción de la palabra manga simplemente dice “Cómic de origen japonés”, “Género correspondiente al manga” y, como adjetivo, “Perteneciente o relativo al manga”. Por tanto parecen haber aceptado las críticas comentadas en esta entrada y desestimado la parte denigrante de la primera definición que se barajaba. Estas definiciones son un avance de la vigesimotercera edición del diccionario.

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