A vueltas con los bulos

He comentado y criticado en diversas ocasiones en este blog los problemas que causan los bulos y los prejuicios al respecto de las comunidades asiáticas en Occidente en general y en España en particular. Seguimos a vueltas con los bulos por uno nada novedoso. Pero en esta ocasión el poder que de por sí tienen esas imágenes prefiguradas que ayudan a crear una falsa y premeditada identidad del otro se alía con otro poder no menos potente, el de amplificación de las redes sociales. Un coctel potencialmente explosivo.

El titular de la noticia que ha generado en algunos medios resume la esencia del hecho: tres restaurantes chinos de Santander han denunciado a tres personas por difundir en Twitter un bulo sobre carne de perro. Casi no haría falta explicar más, el imaginario popular seguro que les permite completar los datos esenciales, ¿verdad? Así de poderoso es el prejuicio. Por si quieren los detalles, ésta es la versión de El País.

No es la primera vez que se denuncia a alguien por difundir en las redes sociales rumores y bulos presumiblemente falsos y ofensivos. En este caso, la comunidad china y los afectados no se han quedado de brazos cruzados y la investigación de las autoridades ha permitido desmentir una vez más el rumor y sostener con pruebas la demanda judicial.

El mal, sin embargo, está hecho. Como sucede en estas ocasiones el rumor circula sin trabas en la sociedad y algunos le dan pábulo aunque sea una simple comentario personal sin ninguna contrastación. Resultado: la afluencia de clientes en esos restaurantes baja, normalmente de forma transitoria.

Comprar versus invertir

Estos días, Txabi La, en Facebook, comentaba otro caso que también debería llamarnos a la reflexión. Sobre la noticia de la web de la revista económica Capital, “Los chinos quieren comprar toda Europa”, Txabi La reflexiona sobre nuestro eurocentrismo: “Occidente ‘invierte’ en otros países, China ‘compra’ otros países”. Más prejuicios.

No sé si en las operaciones de inversión chinas hay alguna característica diferencial respecto a las de otras potencias económicas a la hora de mover su capital de un lado a otro del mundo, pero no se acaba de entender que sus operaciones sean compras, en el sentido peyorativo de la palabra, y otras como el macrocasino de aquel magnate de Las Vegas llamado Adelson se cataloguen de inversiones.

Los prejuicios son unas construcciones muy poderosas, habrá que seguir luchando.

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