El Nobel de Tu Youyou

La doctora china, Tu Youyou, ha obtenido esta semana el premio Nóbel de medicina. Es la primera vez que un científico chino que ha ejercido su carrera en aquel país recibe un Nobel relacionado con la ciencia, para alegría de las autoridades de su país que hace tiempo que reivindicaban este reconocimiento internacional al avance de su comunidad científica. Curiosamente, el Nóbel de Tu Youyou está relacionado con la medicina tradicional ya que la substancia que le ha valido el reconocimiento es un remedio contra la malaria, la artemisinina, que ha salvado miles de vidas y que encontró hace décadas gracias a una receta escrita 16 siglos antes.

Tu Youyou, junto a Lou Zhicen, en una foto de 1951. Fuente: Wikicommons, fotógrafo desconocido

Tu Youyou, junto a Lou Zhicen, en una foto de 1951. Fuente: Wikicommons, fotógrafo desconocido

El premio a esta investigadora china que hizo su descubrimiento a los 39 años y que ahora tiene 85 es extraordinario al menos por dos motivos: porque es el primero a un científico chino que haya desarrollado su carrera en su país (antes hubo cuatro de física a ciudadanos nacidos en China continental pero que habían desarrollado su trabajo en Occidente) y porque significa una revalorización de la medicina tradicional china.

Proyecto secreto

La historia del descubrimiento es, cuando menos, curiosa. Tu Youyou formó parte de un proyecto militar secreto ordenado por el presidente Mao en 1967, el Proyecto 523. Con este plan se pretendía encontrar un remedio para la malaria, que durante la guerra de Vietnam estaba produciendo más bajas en el ejército de su aliado del norte que las propias tropas de Estados Unidos contra las que luchaban. Además, la enfermedad también producía muchos muertos en aquella época en el sudeste de China. El Proyecto 523 topó de entrada con una pega, el principal experto del país en la investigación sobre la malaria había sido purgado en la mal denominada Revolución cultural, así que debieron buscar una alternativa. Tu Youyou, una poco conocida científica que había estudiado medicina china y también medicina occidental, fue la solución.

La doctora Tu encontró la cura tras recorrerse buena parte del país en busca de remedios antiguos y recetas tradicionales contra la enfermedad. Una de estas le llevó a descubrir la artemisinina, sustancia procedente de una planta, la Artemisia annua, también conocida como ajenjo dulce o ajenjo chino. Aunque según se ha publicado, la doctora Tu realizó el descubrimiento junto a otros colegas que ahora no han sido reconocidos, ella se defiende diciendo que suyo es el método de preparación esencial en el descubrimiento ya que consiguió que el principio activo fuese mucho más eficaz: hervir la preparación en un solvente con una temperatura de ebullición de 35 grados, en lugar de los 100 del agua con la que siempre se había preparado la receta en la medicina tradicional a lo largo de los siglos. Esto preservaba las propiedades de la artemisinina y la hacía mucho más eficaz contra la malaria.

Aunque este remedio se publicó diez años después en el circuito científico, en Occidente todavía tardó décadas en aplicarse porque los remedios anteriores eran más baratos. Sin embargo, la creciente resistencia de la enfermedad a las otras medicinas obligó finalmente a adoptar el remedio encontrado por la doctora Tu en el resto del mundo. Tu Youyou todavía hoy trabaja a tiempo parcial diversos proyectos científicos en Beijing, en donde vive junto a su marido, un ingeniero.

Medicina tradicional

No hay duda de que la ciencia en China está avanzando a grandes pasos en los últimos años, aunque tampoco faltan las voces críticas que explican los problemas existentes en las instituciones y en los mecanismos de trabajo científico en aquel país. Más allá de esto, el premio sugiere otro tipo de reflexión, la de las enseñanzas acumuladas durante miles de años por la sabiduría popular en la denominada medicina tradicional china. Remedios arcáicos que han aportado alivio a las enfermedades cotidianas de la población durante siglos y en cuya base hay un conocimiento práctico que, como se puede comprobar, a veces tiene visos de intuición científica. De hecho, muchas empresas farmacéuticas se gastan hoy en día ingentes cantidades de dinero en investigar costumbres y remedios que les llevan hasta determinadas substancias en los lugares más apartados del mundo.

La medicina tradicional es una aplicación práctica de las doctrinas del pensamiento clásico chino, sobre todo del taoismo y del dualismo yin-yang. De manera simple, cuando el equilibrio y la armonía entre el yin y el yang, que conforman como dos contrarios a cada persona,  se rompe, uno se enferma; por tanto, la medicina tradicional china lo que procura es restablecer este equilibrio en nuestro cuerpo por medio de diferentes tratamientos, especialmente por medio del uso de plantas medicinales y de la alimentación.

Antes de acabar, añadir que por supuesto otro científico de Asia oriental, el japonés Takaaki Kajita, ha obtenido este año el Nobel de física junto al canadiense Arthur McDonald, aunque en este caso los Nobel concedidos a ciudadanos japoneses han sido algo más frecuentes (una veintena entre físicos y químicos, todos a partir de la década de 1970 menos uno, concedido en 1949) y nos sorprenden menos.

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